Siendo
nosotros campesinos, ¿tenemos que pagar por los errores, injusticias y delirios
de poder de los de arriba? ¿Cómo se puede prosperar en una sociedad en la que
los que más se lo trabajan son lo que con menos se quedan, mientras que otros pocos
privilegiados nacen con la vida ya resuelta? ¡Es imposible que nada vaya bien
así! Por eso, nosotros, el pueblo, nos revelamos con violencia demostrando
nuestra inconformidad con este sistema en el que sólo unos pocos ganan, y a los
que nos toca perder es a nosotros. A partir de ahora levantamos nuestros
puñales en nombre de la nación francesa, de manera conjunta ¡En nombre de la
revolución!
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